Las comisiones bancarias son una de las principales fuentes de ingresos de las entidades financieras y, al mismo tiempo, una de las mayores causas de frustración para los clientes. Muchas personas asumen que todas las comisiones que les cobra su banco son inevitables o “parte del sistema”, cuando en realidad no todas son legales ni todas están bien aplicadas.
Conocer qué comisiones están permitidas y cuáles puedes reclamar es clave para proteger tu dinero y ejercer tus derechos como cliente bancario.
Qué es una comisión bancaria y cuándo es legal
Una comisión bancaria es un cargo que el banco aplica por prestar un servicio concreto. Para que una comisión sea legal, debe cumplir tres condiciones básicas:
- Responder a un servicio real y efectivo, no a una gestión genérica.
- Estar previamente informada al cliente, de forma clara y transparente.
- Ser aceptada por el cliente, normalmente mediante contrato.
Si una comisión no cumple alguno de estos requisitos, puede ser considerada indebida y, por tanto, reclamable.

Comisiones bancarias más comunes
Los bancos pueden cobrar comisiones por múltiples conceptos. Algunas de las más habituales son las de mantenimiento de cuenta, tarjetas, transferencias, retirada de efectivo, descubierto en cuenta o reclamación de posiciones deudoras.
El problema no es la existencia de estas comisiones, sino cómo y cuándo se aplican. Muchas reclamaciones prosperan no porque la comisión sea ilegal en sí, sino porque el banco no ha cumplido con los requisitos de transparencia o justificación.
Comisiones de mantenimiento: cuándo son legales
La comisión de mantenimiento es una de las más conocidas. Es legal siempre que el banco preste un servicio concreto de gestión y custodia de la cuenta y que el importe esté claramente especificado en el contrato.
Sin embargo, no puede cobrarse si no existe una cuenta operativa real, ni aplicarse sin que el cliente haya sido informado previamente de cambios en las condiciones. Además, si el banco exige vinculación (domiciliar ingresos, contratar productos) para evitarla, estas condiciones deben estar claramente detalladas.
Si te han cobrado una comisión de mantenimiento sin contrato claro o sin previo aviso, es reclamable.
Comisiones por descubierto: una de las más abusivas
Las comisiones por descubierto son una de las más polémicas. Se aplican cuando la cuenta entra en números rojos. Aunque los intereses por descubierto son legales, la comisión fija por descubierto ha sido muy cuestionada.
Para que sea legal, el banco debe justificar un servicio efectivo de gestión del descubierto. En muchos casos, se trata de un cargo automático sin gestión real, lo que la convierte en una comisión reclamable.
Además, no pueden cobrarse varias comisiones por el mismo descubierto ni aplicarse de forma desproporcionada.
Comisión por reclamación de posiciones deudoras
Esta comisión se cobra cuando el banco reclama una deuda al cliente, normalmente por impago. Aunque puede existir legalmente, solo es válida si el banco ha realizado una gestión real y personalizada.
Un simple envío automático de una carta o un apunte contable no justifica el cobro. Si la comisión se aplica de forma sistemática y automática, suele considerarse indebida y es una de las más reclamadas con éxito.
Comisiones por transferencias y operaciones básicas
Las comisiones por transferencias, ingresos o retiradas de efectivo son legales siempre que estén recogidas en el contrato. Sin embargo, en muchos casos los bancos han reducido o eliminado estas comisiones, especialmente en operaciones digitales.
Si se te cobra por una operación que el banco publicita como gratuita o que antes no tenía coste sin previo aviso, puedes reclamar. La clave está en revisar las condiciones vigentes en el momento del cargo.
Comisiones por tarjetas: cuándo son válidas
Las comisiones por emisión o mantenimiento de tarjetas son legales si el cliente las ha aceptado expresamente. No pueden cobrarse por tarjetas no solicitadas ni activadas.
Además, si una tarjeta deja de usarse o el banco modifica las condiciones, debe comunicarlo con antelación suficiente. Cargos inesperados o sin justificación clara son motivo de reclamación.
Comisiones duplicadas o acumuladas
Una práctica habitual es la acumulación de comisiones: mantenimiento, descubierto, reclamación de deuda e intereses, todo por un mismo hecho. Aunque cada concepto pueda existir, no pueden duplicarse servicios ni cobrarse de forma abusiva.
Si varias comisiones responden a una misma situación sin gestión adicional, es posible reclamarlas.
Qué comisiones puedes reclamar con más facilidad
En general, las comisiones más reclamables son:
- Comisión por reclamación de posiciones deudoras.
- Comisión fija por descubierto.
- Comisiones no informadas o aplicadas sin contrato.
- Cargos automáticos sin servicio real.
- Comisiones por productos no solicitados.
Muchas personas no reclaman por desconocimiento o por pensar que “no vale la pena”, pero en muchos casos el banco devuelve el importe tras una reclamación formal.
Cómo reclamar una comisión bancaria
El primer paso es reclamar directamente al banco, preferiblemente por escrito, solicitando la devolución y explicando por qué consideras la comisión indebida. El banco tiene un plazo para responder.
Si la respuesta no es satisfactoria, puedes acudir al servicio de atención al cliente o defensor del cliente de la entidad. En última instancia, existen organismos supervisores que pueden evaluar el caso.
Es importante conservar contratos, extractos y comunicaciones. La documentación es clave en cualquier reclamación.
Por qué revisar tus comisiones regularmente
Revisar las comisiones no solo te permite recuperar dinero, sino también mejorar tu relación con la entidad. Muchas personas descubren que pagan más de lo necesario por inercia o falta de revisión.
Dedicar tiempo a entender qué te están cobrando es una forma directa de proteger tu salud financiera.

Conclusión: conocer tus derechos también ahorra dinero
Las comisiones bancarias no son inevitables ni incuestionables. Muchas son legales, sí, pero solo si cumplen condiciones claras de transparencia y servicio real. Otras, en cambio, pueden y deben reclamarse.
Informarte, revisar tus extractos y reclamar cuando corresponda no te convierte en un cliente problemático, sino en un cliente consciente. Y en el sistema financiero actual, la información es una de las mejores formas de ahorro.


El artículo sobre planificación de jubilación me ha abierto los ojos. Es fundamental planificar con tiempo, y este artículo lo explica de manera sencilla.